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6 Pautas psicológicas para hijos que no aceptan a la nueva pareja

Los principales condicionantes para saber si una nueva pareja será aceptada por los hijos, tiene que ver  con el tiempo transcururrido desde la ruptura de los padres y otros factores.


Por ejemplo, de los roles que se han distribuido entre ellos (si los hijos tienen o no un rol de cuidadores de uno de sus padres durante la ruptura, por ejemplo), de los niveles de malestar que cada uno de ellos tenga en el día a día derivado de otras situaciones como el colegio, problemas con otros niños de aceptación o adaptación, el que se estén produciendo otros cambios en sus vidas como el inicio del curso escolar o nuevas actividades con grupos nuevos… 


Además la personalidad de cada hijo es también relevante en estos casos. Características fóbicas, dependientes, u oposicionistas predicen el tipo de relación que se puede establecer con la nueva pareja de sus padres.


En este artículo te explicamos qué puedes hacer si tus hijos no aceptan a tu pareja mediante 6 intervenciones y consejos psicológicos para aplicar en esta situación.


Índice de Contenidos:


    1. Mis hijos no aceptan a mi nueva pareja
 
            1. Deje espacio y tiempo a su pareja

            2. Apoye a sus hijos







6 Pautas psicológicas para hijos que no aceptan a la nueva pareja


Mis hijos no aceptan a mi nueva pareja


Tras una ruptura de pareja la vida sigue. Tras un divorcio, lo normal es conocer a otras personas con las que se pueden iniciar otras relaciones de pareja. Algunas de ellas pueden ilusionarnos y llevarnos a plantear una convivencia. 


En el caso de tener hijos, no siempre es posible conseguir que éstos encajen y acepten a una nueva persona


La introducción de un nuevo miembro en la vida de los niños y en el sistema familiar supondrá una situación a la que los niños deberán adaptarse y, para ello, podemos ayudarles.


¿Qué hace que los hijos rechacen a la nueva pareja? 


¿Qué puedo hacer para que mis hijos acepten a una nueva persona?.


6 Pautas psicológicas para hijos que no aceptan a la nueva pareja



El niño se enfrenta a la nueva pareja


Los hijos suelen no aceptar a las nuevas parejas de sus padres

Aunque no sean capaces de reconocerlo los hijos, sean niños o adolescentes, suelen desear que sus padres vuelvan a emparejarse

Quieren seguir siendo leales a ambos padres, aun cuando el divorcio haya sido muy conflictivo. La lealtad no excluye que puedan aparecer sentimientos de ira, decepción o tristeza hacia sus padres.


Mientras el hijo sienta que hay esperanzas de que el otro padre vuelva, es posible que haga por mantener el sitio vacante. La sensación es la de que gracias a que no entre una nueva pareja en casa, la familia pueda volver a reunirse y que vuelva a ser todo como era antes de la ruptura. 


Los niños pequeños tienen miedo y temor a que una nueva persona pueda romper su seguridad o perjudicar sus vínculos con las principales figuras de apego (mamá y papá).

Nuestros hijos pueden tener miedo a que nuestra nueva pareja les quite atención o amor.


Los hijos pueden no aceptar la forma de ser del otro, pueden volverse muy críticos y algo destructivos, viendo siempre el lado malo, pudiendo potenciar la vivencia de que la nueva pareja ocupa un lugar que no le corresponde.


La personalidad de la nueva pareja es determinante a la hora de predecir la adaptación de la familia a la nueva situación. Si su actitud es retadora, o tiende a ser tajante en sus planteamientos, el nivel de conflicto crecerá y será difícil la adaptación. 

No nos olvidemos de que más allá de las características específicas de este tipo de situaciones, siguen siendo relaciones sociales, las cuales estarán muy influidas por el estilo de comunicación que mantengamos nosotros y nuestra nueva pareja con los hijos. 


En ellas pueden aparecer roles sumisos, agresivos, asertivos… la capacidad de manejo del conflicto de los adultos favorecerá o dificultará el tipo de convivencia y los problemas principales que se puedan producir.


Los niños pueden presentar miedo a que cambie su situación vital, a que cambie su entorno y dejen de sentirse seguros. Los niños pueden presentar miedo a la ruptura de los padres o a la formación de nuevas parejas de éstos.




6 Pautas psicológicas para hijos que no aceptan a la nueva pareja



A continuación te planteamos 6 pautas psicológicas que te facilitarán la introducción de tu nueva pareja a la vida familiar con tus hijos.


1. Deje espacio y tiempo a su pareja


La nueva pareja se integra en un entorno en donde no había vivido antes. Al igual que el niño, el adulto ha de poder aceptar a los hijos de su pareja, y ha de aprender a quererlos. 

Es necesario facilitar el contacto entre el adulto y el niño, con el fin de crear espacios comunes y algo de complicidad. 

Es deseable dosificar ese tiempo aumentándolo de forma progresiva, especialmente al principio para que se ajusten los ritmos tanto de unos como de otro.


Es prácticamente imposible conseguir la aceptación de la nueva pareja por parte de los hijos en pocas semanas, o meses tras la separación. 

Los niños necesitan tiempo para digerir la situación e integrarla en sus vidas.


Suele ser una ayuda ver que papá o mamá está mejor tras el divorcio al empezar una nueva relación, pero no suele ser suficiente para garantizar la adaptación.


2. Apoye a sus hijos 


Trate de mantener en lo posible, su vida habitual. Mantenga hábitos y horarios en  comidas, momentos de acostarse… 

Es importante que la llegada de una nueva persona no se asocie a la pérdida de las rutinas conocidas o a la llegada de cambios y emociones negativas

Mantén las rutinas que hacías con tu hijo, procura que su vida no cambie por el hecho de entrar una nueva persona en ellas.


Es importante minimizar el impacto de la llegada de la nueva persona a sus vidas.


3. Pida a los niños que respeten a la pareja y negocie reglas de convivencia


Si el niño es grosero con el cónyuge, es importante defender a la pareja, y que vea que no es una opción tratarla mal. 

No es necesario que se quieran, e incluso pueden no llevarse bien. Lo importante es que exista una base de respeto para que la convivencia sea posible. Desde el respeto es más probable que la relación evolucione a mejor. 


Defender este punto de partida es a veces complicado, no siempre se tiene el estado de ánimo adecuado para hacerlo, pero si se quiere tener tranquilidad en el día a día es fundamental buscar los medios para tener paciencia y ser constantes en la puesta de límites.


4. Delegue su autoridad y defina nuevos roles.


Una buena manera de construir vínculos es delegar autoridad en la nueva pareja. Ayudará a que los niños puedan darle el estatus de adulto educador. 

Este punto deberá aplicarse con extremo cuidado. Una nueva pareja no puede llevar funciones de padre o educador a la semana de introducirse en una nueva familia o ser quien establezca las normas en una familia en la que acaba de llegar.

La pareja debe respetar las normas del padre o madre de los hijos y adaptarse a ellas, si quiere proponer cambios lo podrá hacer cuando las relaciones familiares estén más consolidadas.


Definir los roles, además de evitar posibles confrontaciones, ayudará a cada uno a ubicarse y a poder quererse  sin que tenga que haber usurpación del rol del padre que no está en casa.


5. Llegue a acuerdos sobre la educación de los niños


Una vez se han definido los roles, es importante llegar a acuerdos en rutinas y en pautas de educación de los niños

Esto es recomendable para cualquier pareja que intenta educar a unos niños, pero se hace aún más relevante cuando uno de los dos no es el padre.


Si el nuevo cónyuge dice blanco y el padre dice negro, se crearán tensiones entre ellos y repercutirán el tipo de relación que se establece con los niños. 

Habrá menos respeto a su autoridad y además será más probable que se creen alianzas temporales con el padre presente y “que se cree equipo” contra la nueva pareja. 


Es importante llegar a acuerdos con el cónyuge para determinar la forma de intervenir con los niños cuando no siguen las normas pactadas para la convivencia.


6. Mejore las habilidades de comunicación


Si siente que surgen muchos conflictos y es necesario negociar a menudo con los hijos, es muy importante mejorar en la capacidad para expresar asertivamente las necesidades


Deberemos tener siempre en cuenta nuestro estilo de comunicación y el de nuestra pareja a la hora de comunicarnos con nuestros hijos, intentando mantener un estilo de comunicación asertivo que nos facilite la comunicación con los niños.


Hay que gestionar el estado emocional para no tender a la sumisión o al comportamiento agresivo como manera de resolver el malestar. 

Hay que saber empatizar para encontrar los argumentos que ayuden a negociar y a llegar a acuerdos si existen diferencias con los hijos.



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