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Tristeza Navideña: ¿Cómo afrontarla?

La Navidad es una época de felicidad para muchas personas pero también es una festividad donde las emociones surgen, se expresan y comparten, para algunas personas la navidad puede promover su tristeza o depresión.

En este artículo te presentamos las causas de la depresión y tristeza en Navidad y 8 consejos psicológicos para afrontar la tristeza navideña.


En este artículo encontrarás:


        1. La depresión en Navidad

        2. Causas y factores de riesgo de la depresión

        3. Síntomas de una depresión

        4. Las causas de la tristeza navideña

        5. 8 Consejos Psicológicos para afrontar la tristeza y depresión en Navidad



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La depresión en Navidad


El otro día alguien me comentaba que las cosas no le iban bien, que la piña estaba agria y que eso lo tenía con “depre” y se sentía “down”. 

Hoy acabo de leer que un conocido cantante se había retractado de haber usado la palabra depresión durante una entrevista porque “es una palabra que inhabilita para trabajar” y que, básicamente, debía haber hablado de tristeza y no de depresión.

 ¿Y cuál es la diferencia entre ambas?



Depresión y tristeza


Todos nos hemos sentido tristes alguna vez. La tristeza es un estado de ánimo normal ante un suceso doloroso, una crisis o una pérdida. 

Es posible sentirse triste al despertar de una pesadilla e inclusive cuando el tiempo está lluvioso y hay poca luz solar, despertando emociones que nos lleven a un estado anímico negativo.

Cuando esa tristeza se prolonga y se intensifica, cuando se convierte en un estado crónico permanente que interfiere con el funcionamiento de la persona en distintos aspectos de su vida diaria, estamos ante un cuadro de depresión.


¿Cuál es la diferencia entre tristeza y depresión?

La diferencia básica entre la tristeza y la depresión, por lo tanto, es la duración del estado de ánimo deprimido.

La tristeza es un sentimiento pasajero, una emoción natural que no altera en gran medida las actividades cotidianas de quien atraviesa un episodio triste.

La depresión, por el contrario, es un trastorno del ánimo, una enfermedad que provoca un malestar clínicamente significativo y un deterioro de la actividades de quien la padece.


Causas y factores de riesgo de la depresión


A diferencia de otras enfermedades cuyo tratamiento es específico (diabetes/insulina) el manejo de la depresión resulta más complicado. La depresión no es sólo el resultado de un desbalance químico en el cerebro y no se cura sencillamente con un medicamento. 

Los expertos creen que la depresión es consecuencia de una combinación de factores biológicos, psicológicos y sociales. Es decir, los estilos de vida, las relaciones interpersonales y las destrezas para manejar las situaciones son tan importantes como la genética. 

Hay algunos factores de riesgo, sin embargo, que hacen que una persona sea más vulnerable a la depresión:


  • Soledad
  • Falta de apoyo social
  • Experiencias estresantes
  • Historial familiar de depresión
  • Problemas maritales
  • Problemas financieros
  • Haber sufrido un trauma o abuso en la niñez
  • Abuso de alcohol o drogas
  • Desempleo o empleo inadecuado
  • Problemas de salud o dolor crónico


Síntomas de una depresión


Independientemente de la causa de su depresión, las personas deprimidas exhiben unos síntomas característicos:


  • Tristeza prolongada, ataques de llanto sin causa aparente
  • Falta de interés en las actividades que antes disfrutaba
  • Cambios en los patrones de alimentación que producen aumento o disminución de peso
  • Cambios en los patrones de sueño (insomnio o dormir en exceso)
  • Letargo y lentitud de los movimientos psicomotores
  • Fatiga y cansancio
  • Dolores y achaques
  • Sentimientos de inutilidad o de culpa excesivos o inadecuados
  • Disminución de la capacidad para pensar, concentrarse, o tomar decisiones


Los especiales en los “shoppers”, las tiendas llenas de adornos navideños desde el mes de octubre, los nenes con sus cartas a Santa Claus y los Reyes Magos, los amigos y familiares haciendo planes para Thanksgiving, Nochebuena y Año Viejo...

Todo parece indicar que se trata de una época feliz, ¿no es cierto? 

Pero no necesariamente es así: para muchas personas la época navideña está llena de tristeza, soledad y ansiedad.


Queremos compartir con ustedes algunas ideas sobre estos sentimientos y cómo enfrentarlos para que esta temporada navideña no sea de melancolía ni de nostalgia, sino de comprensión, aceptación y planes para el futuro.


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Tristeza y Depresión en Navidad


Las causas de la tristeza navideña


La tristeza es un sentimiento muy personal; lo que para algunos resulta triste para otros puede no serlo. Las fuentes principales de esta “tristeza de temporada” son las siguientes:


Nuestras relaciones con otras personas

Estas relaciones pueden causar conflictos o estrés durante todo el año, pero en esta época las tensiones tienden a ser más intensas. Los desacuerdos y disputas familiares parecen intensificarse. Por otra parte, si no tenemos la compañía de nuestros seres queridos podemos sentirnos solos y abandonados.


Nuestra situación económica. 

Los regalos, las comidas, los viajes y la decoración de la casa son algunos de los gastos que pueden afectar el presupuesto familiar y también la paz mental. 

Y una vez termina la Navidad comienza la preocupación de cómo pagar por todo lo que hemos comprado.


Nuestro estado físico

Aun aquellas personas que disfrutan de la temporada navideña pueden llegar a sentirse exhaustas después de ir de compras, hacer filas, visitar amistades o preparar bebidas y platos típicos. El cansancio agrava el estrés, lo que crea un círculo vicioso. 

El ejercicio y el descanso—que son antídotos contra el estrés y la fatiga—se relegan a un segundo plano y eso nos vuelve más susceptibles ante las enfermedades como los catarros y “mongas” que parecen abundar en estos meses.


Nuestras expectativas

Estamos rodeados de anuncios y comerciales que presentan a la familia ideal, con una cena navideña suculenta, en una casa fabulosa con muebles y enseres bellos que podemos comprar “sin intereses ni pagos mensuales durante dos años”. 

No es necesario tener tantas cosas materiales para disfrutar de la Navidad, ni de la vida. Si planificamos de acuerdo con nuestra situación particular, no tendremos expectativas irreales que luego nos defraudarán.


8 Consejos Psicológicos para afrontar la tristeza y depresión en Navidad


1 - Reconozca y acepte sus sentimientos. Si ha sufrido la pérdida de un ser querido recientemente, o si no puede estar con su familia, es normal que se sienta triste. Recuerde que la temporada navideña no borra las razones para sentirse solo y atribulado: hay cabida para esos sentimientos, aun cuando la persona no los exprese.


2 - Sea realista. No se proponga hacer más de lo que puede. Trate de fijar metas alcanzables. Organice su tiempo. Establezca un presupuesto para regalos, alimentos y otras compras. Haga listas y asigne prioridades a las tareas pendientes. No quiera hacerlo todo usted solo; deje que los demás contribuyan también.


3 - Mantenga sus hábitos saludables. La época navideña no debe ser excusa para comer y beber en exceso; esto sólo contribuirá a que se sienta tenso y culpable. Además, el consumo excesivo de alcohol le hará sentirse más deprimido. Si sigue un plan de ejercicios, no lo interrumpa, y trate de dormir las horas necesarias.


4 - Celebre de un modo diferente. Las fiestas navideñas no tienen que ser perfectas, ni tienen que ser como las de años anteriores. A medida que las familias crecen y cambian, los rituales y las tradiciones cambian también. Mantenga las tradiciones que considere importantes, pero esté dispuesto a crear algunas nuevas. Por ejemplo, si sus hijos adultos no pueden visitarle, busque nuevas maneras de celebrar juntos a través de la internet, compartiendo e-mails y fotografías o “chateando”.


5 - Haga algo por los demás. Done parte de su tiempo como voluntario en alguna organización que lo necesite.


6 - Haga algo por usted. Tómese un “break”, usted se lo merece. Un buen baño, un poco de perfume, algo de maquillaje, un peinado nuevo, oír buena música, meditar, respirar hondo y cargar las baterías.


7 - Deje “el ayer” en el pasado y mire hacia el futuro con optimismo. La vida trae cambios. Cada época es diferente y se puede disfrutar de distintas maneras. Disfrute del “ahora” y no pierda el tiempo en comparaciones con “los viejos tiempos”.


8 - Busque ayuda profesional de ser necesaria. Si a pesar de todos sus esfuerzos se siente continuamente triste o ansioso, si no puede conciliar el sueño y está irritable, si tiene dolores corporales y no puede enfrentarse a sus tareas cotidianas,  y si hace un tiempo que se siente así, consulte a su médico o a un profesional de la salud mental.



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